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Cuando Corea del Norte lanzó su misil
Taepodong en agosto de 1998, este país anunció que se trataba de una
misión espacial. Dado que ningún satélite fue detectado en órbita y
que el vehículo sobrevoló Japón, el gobierno japonés ordenó el inicio
de un programa de reconocimiento orbital que permitiera espiar a Corea y
obtener información sobre su programa nuclear y de misiles balísticos.
Es la primera vez que Japón utiliza el espacio para un propósito
militar, aunque sea defensivo. Casi cinco años después del incidente,
los dos primeros satélites espía ya se encuentran en órbita, listos
para realizar su misión.
Su despegue se produjo, entre amplias medidas de seguridad, a las 01:27
UTC del 28 de marzo, gracias a un cohete H-2A/2024 (F5). El lanzamiento,
desde la base de Tanegashima, se llevó a cabo con aparente normalidad.
Los responsables del programa no han dado a conocer los nombres de los satélites,
que han sido denominados extraoficialmente IGS (Information Gathering
Satellites) 1a y 1b, ni su órbita exacta. La pareja, una vez en servicio,
tendrá misiones diferentes. El IGS-1a es un satélite de reconocimiento
óptico, mientras que el IGS-1b es un radar militar. El primero pesa unos
850 kg y el segundo 1.200. Ambos han sido construidos con tecnología doméstica
por la compañía Mitsubishi Electric.
Su órbita de trabajo, como ya es habitual en la mayoría de satélites de
observación, pasa por encima de los polos (heliosincrónica), a menos de
500 km de altitud. Desde aquí fotografiarán en alta resolución el
territorio norcoreano, enviando la información a los estamentos militares
japoneses. El programa, que fue aprobado en noviembre de 1998 y que ha
costado unos 2.000 millones de dólares, estará dotado con dos parejas de
satélites, la segunda de las cuales podría ser enviada al espacio antes
de que termine el año.
Japón no ha querido depender de las imágenes comerciales proporcionadas
por otros sistemas, o de la generosidad de los países aliados. Sin
embargo, y a pesar de su elevado coste, no se espera que los sistemas IGS
proporcionen información sustancialmente mejor que la que se puede
comprar actualmente. La cámara óptica, por ejemplo, en blanco y negro,
debe tener una resolución aproximada de 1 metro.
Los satélites podrán servir también para tareas de utilidad civil, como
la vigilancia de desastres naturales.
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